Una mente ungida. Dia 21.

Una mente ungida. Dia 21.

Ayuno, renovando la mente

Devocional día 21

Salmo 23

23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
23:2 
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
23:3 Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

 

Ayer aprendimos, que Cuando los pastores ungían a sus ovejas, lo hacían con un propósito triple; Nos enfocamos, en el primero: la unción para protección; el repelente contra las moscas. Miremos hoy las otras dos.

Unción para prevenir que se hagan daño entre ellas.

La mayor parte del año las ovejas son animales tranquilos y pacíficos. Pero durante el celo, todo cambia. Los carneros se pavonean por el prado y doblan el cogote tratando de captar la atención de la nueva chica de la cuadra. Cuando el carnero capta su mirada, levanta la cabeza y dice: «Te quiero, nena». (Cuando comenzamos a ver por nuestros propios intereses) En esos momentos aparece el novio y le dice que vaya a un lugar seguro. «Es mejor que te vayas, cariño. Esto podría ponerse muy feo». Los dos carneros bajan la cabeza y ¡Bam! Comienza una riña a cabezazos.

Para evitar las heridas, el pastor unge los carneros. Les esparce una sustancia resbalosa, grasienta, por la nariz y la cabeza. Este lubricante hace que sus cabezas se deslicen y no se hagan daño al golpearse.

En la vida, los conflictos están a la orden del día; las opiniones diferentes, y los malos entendidos, llevan al cristiano muchas veces a una pelea, cabeza a cabeza; pensamientos versus pensamientos, pero lo único que puede hacer la diferencia es la sabiduría de Dios y no la del hombre. La unción, esta grasa untada en las cabezas de las ovejas, les permitía enfrentarse minimizando las heridas, muchas veces no se podían hacer daño, sus cabezas sencillamente se resbalaban entre si. Así trabaja en nosotros, los hijos de Dios, el Espíritu Santo en medio de nuestros conflictos, las ofensas nos resbalan, y nos permite enfrentar la confrontación y aprender de ella.

Para curar las heridas.

De todos modos, la tendencia es a hacerse daño. Y esas heridas son la tercera razón por la que el pastor unge las ovejas. La mayoría de las heridas que el pastor cura son consecuencias de la vida en la pradera. Espinas que se encarnan, o heridas de rocas, o el haberse rascado en forma muy ruda contra el tronco de un árbol. Las ovejas se hieren.

Por eso, el pastor regularmente, a veces diariamente, inspecciona las ovejas, en busca de cortes y magulladuras. No quiere que los cortes se agraven. No quiere que las heridas de hoy se conviertan en una infección de mañana. Dios tampoco.

Como las ovejas, tenemos heridas, pero las nuestras son las heridas del corazón que producen las desilusiones. Si no tenemos cuidado, las heridas llevan a la amargura. Y como las ovejas, necesitamos tratamiento.

  • En el trascurso de la vida, vamos amontonando heridas.
  • Recuerdos nocivos, palabras, desilusiones, miradas, gestos.
  • Reciclamos recuerdos, buenos y malos, ¡reciclamos! nos cuesta abandonar, renunciar a ellos. Y se van formando sistemas de pensamientos, sabiduría humana.
  • Somos indefensos como las ovejas, y los ataques mas feroces son a la cabeza. Al alma, a las emociones.
  • Por eso podemos decir, Jehová es mi pastor quien unge mi cabeza.

¿Que es una herida:?, ¿Que nos causa dolor?. ¿Que nos lastimo en la vida?

Normalmente es algo que recibimos de alguien de afuera o cercano, que nos duele en el alma y deja marcas que solo Dios puede sanar. ¿quien te ha lastimado o herido?, ¿intencionalmente o sin intención.?

Sea como sea, las heridas nos afectan, y mas cuando vienen de alguien a quien amamos, personas de las que nunca esperábamos recibir tal clase de dolor.

  • Las heridas, los abusos, el rechazo, el desprecio, quizás el que no te tengan en cuenta, que no crean en ti. Crea heridas que con el tiempo se van acentuando.

Pero el Señor te dice hoy, yo soy tu sanador, yo soy quien unge tu cabeza; piensa en esto, y deja que el Señor derrame su aceite sobre ti sanando tu mente y corazón.

Oremos.

Señor los pensamientos incorrectos vienen en ocasiones como enjambres de moscas, con el objetivo de llevarnos a la locura, A obrar sin cordura, nos enfrascamos en todo tipo de discusión, argumentamos muchas veces tener la razón, peleamos, nos enojamos, y frustramos, recuérdame siempre que tu eres Jehová mi pastor, y nada me faltara. Se que estas renovando mi mente en un proceso lento pero eficaz. Gracias Señor por ungir mi cabeza y cambiar mis pensamientos incorrectos por pensamientos de bendición. Gracias por sanarme y derramar tu aceite sobre mi. En el nombre de Jesús amen.