Torre de control. Día 19

Torre de control. Día 19

Ayuno, renovando la mente

Devocional día 19

 

4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día. Bueno y recto es Jehová; 8Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio,
Y enseñará a los mansos su carrera.
10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad,
Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.
Salmo 25:4-5, 8-10. 14

 

32 Porque Jehová abomina al perverso;
Mas su comunión íntima es con los justos.
Proverbios 3:32-33

 

los controladores de tráfico aéreo son las únicas personas en la tierra que pueden ver el “cuadro completo” de lo que está sucediendo en el cielo y que tienen el conocimiento y la autoridad para decirles a los aviones que disminuyan la velocidad o la aumenten, que vuelen más alto o más bajo, que eviten o atraviesen tormentas, o tomen rutas alternativas hasta sus destino. Según la Asociación Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo, los controladores de tráfico aéreo en los Estados Unidos manejan unos ochenta y siete mil vuelos cada día, y sesenta y cuatro millones de despegues y aterrizajes por año.

 

Es interesante que los controladores de tráfico aéreo manejan no sólo vuelos comerciales, sino también aviación privada, militar y tráfico aéreo de mercancías, al igual que taxis aéreos. Si todos los vuelos monitorizados por controladores de tráfico aéreo hubieran de ser situados en monitores en los aeropuertos, se necesitarían más de 460 monitores. Con tantos vuelos despegando y aterrizando cada día, los pilotos tienen que estar en contacto con las torres de control si quieres realizar vuelos seguros y puntuales. Al igual que los pilotos de avión deben mantener contacto con las torres de control del tráfico aéreo, tú y yo debemos estar en contacto con Dios: quien ve el cuadro completo de nuestra vida y quien orquesta todo lo que nos implica. Él se asegura de que todo lo que tiene que suceder en nuestra vida suceda en el momento correcto, se mueva a la velocidad correcta, y nos haga llegar con seguridad a los “destinos” que Él ha planeado para nosotros.

 

Si queremos permanecer en curso con Dios y hacerlo con buenas actitudes, tenemos que hacer de la comunicación con Él una prioridad en nuestros horarios diarios. Él te ayudará a navegar por los altibajos de la vida, y a encontrar tu camino en los días “nublados” cuando parezca que no ves el siguiente paso que tienes que dar. No puedo instarte con la fuerza suficiente a que te comuniques con Él frecuentemente mediante la oración, la lectura de su Palabra, la adoración, y el sencillo reconocimiento de su presencia y guía a lo largo de cada día.

 

Las palabras “comunión íntima” son una sola palabra en hebreo y tienen la idea de algo dado en secreto. No son verdades que Dios revela a sus santos como un favor especial. Es más bien conocimiento que llegamos a tener por pasar tiempo con él. No es únicamente que llegamos a tener más conocimiento en cuanto a cómo es Dios. Es también que llegamos a saber cómo piensa Dios y como él obra. I Corintios 2:16 dice que podemos tener “la mente de Cristo”.

El tener comunión con Dios significa pasar tiempo con él. Entre más tiempo pasamos con una persona, más llegamos a conocer como es y cómo piensa. Es lo mismo con Dios. Pasamos tiempo con Dios por leer la Biblia, estudiarla y meditar en ella. Hace falta escaparnos del tumulto del mundo para poder dirigir nuestra atención hacia lo que estamos leyendo. Es difícil hacerlo con la radio o televisión prendida o si hay gente hablando en su alrededor. Por eso, tenemos que buscar un tiempo especial o un lugar especial en el cual hacerlo. Para muchos, las primeras horas de la mañana son las mejores.

Incluido en la comunión también está la oración. Es mucho más que rezar algunas palabras que hemos aprendido de memoria. También es más que acudir a Dios únicamente cuando surge una necesidad especial. Es demorarse en su presencia, reflexionando sobre lo que hemos leído. También es así en la oración. Es oración que consiste en compartir con él nuestros pensamientos y anhelos y buscando su dirección y voluntad. En la comunión íntima con Dios compartimos con él cosas íntimas, cosas que ni aun compartimos con nuestros seres queridos más cercanos. Es a través de esta oración que encontramos la dirección de Dios en nuestra vida. En estos momentos algunos de nuestros anhelos y sueños empiezan a perder su brillo y con el tiempo se desvanecen mientras que Dios nos revela algo mejor que él tiene para nosotros.

Mantener una buena comunicación con Dios, nos ayudare a tener un pensamiento enfocado en las misericordias de Dios, y nos ayudara a reconocer sus caminos.

Piensa en esto.

¿Cómo es tu relación personal con Dios? Si es menos satisfactoria de lo que te gustaría, ¿qué ajustes puedes hacer para mejorarla?

Oremos:

Padre, me has llamado a la comunión contigo, y me has prometido mostrar el camino mientras medito en tu palabra. Guiame en tu verdad, y llevame por tus sendas de misericordia y verdad.